En un gesto que ratifica la sintonía política entre la Casa Rosada y la Casa Blanca, el Tesoro de los Estados Unidos concretó una transferencia de US$ 808 millones a favor de la Argentina. La operación, ejecutada el pasado 29 de enero mediante el Fondo de Estabilización Cambiaria, permite al gobierno de Javier Milei afrontar el pago de intereses por US$ 833 millones que vencen el 1 de febrero sin erosionar las reservas propias del Banco Central.
Según publicó Clarín, esta asistencia financiera llega en vísperas de una nueva misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) y se posiciona como la cuarta venta de DEGs (la canasta de monedas del organismo) a otra nación en el último lustro. Para los operadores de Wall Street, la lectura es inequívoca: el gobierno de Donald Trump está dispuesto a actuar como garante de la solvencia argentina mientras el país normaliza su relación con los mercados de crédito.
El mecanismo del auxilio
Según fuentes del mercado que consultó Clarín, el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo habría utilizado el excedente de pesos en las cuentas del Banco Central, equivalente a unos US$ 1.580 millones, para adquirir estos activos financieros. La transacción se apoya en la vigencia del swap de monedas por US$ 20.000 millones con los Estados Unidos, una herramienta que ya se activó en octubre pasado para cumplir con obligaciones previas ante el FMI.
El objetivo estratégico es doble:
- Preservar la liquidez: El Banco Central busca proteger las reservas acumuladas en enero (unos US$ 1.100 millones) ante la demora en el desembolso del FMI por US$ 1.000 millones.
- Puente financiero: La Argentina espera reponer estos activos una vez que el Directorio del Fondo apruebe la segunda revisión del programa, prevista originalmente para fines de enero pero postergada por tironeos técnicos.
El equipo económico de Luis Caputo evalúa ahora el momento oportuno para realizar una colocación de deuda en el exterior, estimulada por el éxito reciente de Ecuador, que colocó bonos a tasas cercanas al 9%. Aunque el ministro manifestó su intención de reducir la dependencia de Wall Street, tras cancelar pagos con préstamos REPO de bancos privados, el ingreso de divisas frescas facilitaría el cumplimiento del cronograma de deuda de 2026, que asciende a los US$ 10.000 millones.



