El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, afirmó que Groenlandia no es "una parte natural" de Dinamarca y calificó el problema de los antiguos territorios coloniales como cada vez más grave, en un contexto de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Europa por el control de la isla ártica.
Las declaraciones de Lavrov se producen en medio del interés expresado por el presidente estadounidense Donald Trump de adquirir Groenlandia, un territorio autónomo dependiente de Dinamarca, argumentando razones de seguridad nacional.
Lavrov describió a Groenlandia como "una conquista colonial" y subrayó que, aunque sus habitantes estén acostumbrados a su situación actual, eso no altera su origen histórico. Rusia, según el funcionario, observa con satisfacción la división entre Estados Unidos y sus aliados europeos, pero negó cualquier intención de controlar la isla.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, señaló que Trump "hará historia" si logra hacerse con Groenlandia, calificando la situación de inquietante y rechazando las acusaciones que señalan a Rusia como una amenaza.
Lavrov enfatizó que Rusia no busca interferir en los asuntos de Groenlandia y aseguró que Washington es consciente de que ni Rusia ni China tienen planes de tomar el control del territorio. Además, cuestionó las justificaciones de Trump sobre una supuesta amenaza rusa o china, señalando que no existen confirmaciones al respecto y que incluso economistas y politólogos occidentales han desmentido tales afirmaciones. Según el ministro, esta controversia debería resolverse dentro del marco de la OTAN.
Donald Trump manifestó esperar poca resistencia de los líderes europeos para concretar la adquisición de Groenlandia, mencionando que la isla es esencial para la seguridad nacional y global. También informó sobre una reunión acordada en Davos y conversaciones con Mark Rutte, secretario general de la OTAN.
El presidente estadounidense amenazó con imponer un gravamen del 10% sobre productos de varios países si no aceptan sus pretensiones sobre Groenlandia. En respuesta, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, prometió una reacción firme ante las amenazas de Trump.
Líderes de Alemania y Francia denunciaron las amenazas estadounidenses como un chantaje. Emmanuel Macron propuso convocar una cumbre del G7 en París, incluyendo a representantes daneses, ucranianos, sirios y rusos. Macron defendió la soberanía y autonomía del bloque europeo, insistiendo en que la Unión Europea debe aplicar represalias comerciales contra quienes le falten el respeto: "No debemos tener dudas".



