La Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU), creada en 2018 para avanzar en la urbanización de villas, fue disuelta tras años de manejo cuestionado y un gasto millonario que impactó en las finanzas públicas. Aunque comenzó como una iniciativa con buenas intenciones, terminó siendo un aparato político con un fuerte control por parte de Juan Grabois y su entorno.
El dirigente social cercano al kirchnerismo, logró adueñarse de la SISU durante la última gestión de ese espacio político. Un exministro lo definió como alguien que "siempre se creyó el dueño de la pobreza y de los pobres". Gracias al respaldo de Máximo Kirchner, Grabois obtuvo el control del organismo con dos condiciones: un presupuesto millonario y autonomía para administrar los fondos.
La gestión de los recursos
Para gestionar esos recursos, se creó en mayo de 2022 el FISU, un fideicomiso que abastecía financieramente a la SISU. Con el apoyo de Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y Alberto Fernández, Grabois colocó a sus colaboradoras Fernanda Miño y Fernanda Monticelli al frente, llegando a tener hasta 600 empleados militantes de sus movimientos piqueteros.
Durante su gestión, el gasto acumulado alcanzó los 1.244 millones de dólares, una cifra considerada exorbitante. Un informe publicado por Miño y luego borrado en redes sociales reveló esta cifra, generando polémica sobre la transparencia del uso de los fondos.
En 2023, con la llegada de Javier Milei al poder, se esperaba un cambio radical en la política pública, sin embargo, la estructura de la SISU y el FISU continuaron funcionando con apoyo político. Sebastián Pareja, exsenador provincial, asumió la dirección de la SISU con el objetivo de utilizar la secretaría para fortalecer la presencia política en el Conurbano bonaerense, pero fracasó electoralmente.
El ministro de Economía, Luis Caputo, desconfiaba de Pareja y no liberó los fondos del FISU, que acumulaban alrededor de 250.000 millones de pesos. Esta suma provenía de un porcentaje del Impuesto País y del impuesto al cheque, y permaneció bloqueada durante el último período de la SISU.
Qué paso actualmente
Actualmente, la SISU fue desmantelada y sus empleados reducidos a unos 100, distribuidos en otras dependencias estatales. Los pisos que ocupaba en el edificio de YPF en Diagonal Norte ya fueron desocupados, mientras que el fideicomiso FISU mantiene una importante reserva de recursos públicos sin un destino definido.
Los vínculos y negocios cuestionados durante la gestión de Grabois siguen siendo objeto de críticas. Un exfuncionario del gabinete de Alberto Fernández señaló: "No se lo dimos porque era guita que no podíamos controlar y todos sabemos lo que Grabois hizo con las cajas, sino andá a preguntarle a los intendentes como compraron terrenos enormes con plata del FISU sin pasar por los concejos deliberantes".
El dinero del fideicomiso, que en parte se originó durante la administración de Mauricio Macri a través del RENABAP, sigue generando disputas internas y propuestas para su uso. Algunas carteras libertarias intentaron acceder a esos fondos, con algo más de éxito que Pareja, pero la situación aún no está resuelta.



