En un contexto donde la previsibilidad es el activo más buscado por los inversores, Argentina volvió a quedar bajo el foco negativo de los mercados internacionales. Según el Global Business Complexity Index (GBCI) 2026, elaborado por la firma neerlandesa TMF Group, el país ascendió del puesto once al noveno lugar en el ranking mundial de complejidad para hacer negocios.
El reporte, que analiza 292 indicadores en 81 jurisdicciones, advierte que la inestabilidad de las normas, el endurecimiento persistente de los controles cambiarios y una carga administrativa asfixiante siguen pesando más que las promesas de simplificación. Argentina comparte este incómodo podio regional con gigantes como Brasil, México y Colombia, consolidando a Latinoamérica como la zona más intrincada para el desembarco de capitales.
La trampa de la "doble burocracia"
Uno de los hallazgos más llamativos del informe es cómo la digitalización, que debería agilizar procesos, ha generado en Argentina una capa extra de dificultad. Las empresas se enfrentan a una transición híbrida: deben cumplir con la modernidad de la factura electrónica —exigida ya en el 58% de los países— pero manteniendo prácticas heredadas, como certificaciones manuales y la obligatoriedad de presencia física para ciertos trámites.
Frente a este escenario, las compañías que operan en el mercado local han activado mecanismos de supervivencia:
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Subcontratación (Outsourcing): El 69% de las firmas delega procesos para navegar la incertidumbre.
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Reducción de estructura: El 59% ha optado por recortes de personal y el 55% por el cierre de sucursales ante el costo de cumplimiento normativo.
¿Un punto de inflexión para la inversión?
A pesar de la dureza del ranking, los analistas locales ven una ventana de oportunidad. Jorge Sodano, directivo de TMF Group para el Cono Sur, define el momento actual como un "cambio estructural" que aún no llega a reflejarse en las estadísticas globales.
"Las reformas en materia de desregulación y la caída sostenida de la inflación durante 2024 y 2025 están sentando bases para un entorno más competitivo", señaló Sodano. Desde la consultora sugieren que, para los inversores con alta tolerancia al riesgo, el posicionamiento actual de Argentina representa una "oportunidad de entrada privilegiada" antes de que la mejora proyectada del clima de inversión se traduzca en una subida en los índices de 2027.
El CEO global de TMF Group, Mark Weil, vincula estos resultados con un fenómeno de dispersión económica. La incertidumbre geopolítica obliga a las empresas a diversificar sus cadenas de suministro, lo que las expone a más regulaciones y, por ende, a mayor complejidad.



