Una mañana de caos y desesperación se vive en la localidad de Mariano Acosta, partido de Merlo, tras declararse un incendio de grandes proporciones en un depósito de gas licuado. El siniestro, que comenzó alrededor de las 6:30 de este miércoles, generó una cadena de explosiones que se escucharon a varias cuadras a la redonda y obligó a un despliegue masivo de los equipos de emergencia sobre la Avenida Constituyentes, entre Bustillos y Colombres.
Hasta el momento, las autoridades sanitarias confirmaron que dos personas resultaron heridas con quemaduras de diversa consideración y debieron ser derivadas de urgencia a centros asistenciales de la zona.
"Las garrafas están volando"
El fuego, que se propagó rápidamente a viviendas linderas, transformó el barrio en una zona de guerra. Los testimonios de los vecinos reflejan la magnitud de un evento que pudo haber sido una tragedia aún mayor. Francisco, un comerciante que se encontraba frente al depósito, relató a la prensa el horror de las detonaciones: "No paran las explosiones. Corté la luz y me da miedo porque vibra todo". Ezequiel, otro vecino del lugar, describió una situación cinematográfica y aterradora: "Las garrafas están volando por el aire y caen en la vía pública. Una voló al lado de mi casa; es un caos total". Ante el riesgo de nuevas explosiones y la densa columna de humo negro, decenas de familias decidieron abandonar sus hogares por sus propios medios.
Operativo de emergencia
Siete dotaciones de Bomberos Voluntarios de Merlo trabajan intensamente para circunscribir el fuego y evitar que alcance otros depósitos o comercios con materiales inflamables. En el lugar también interviene personal de la Comisaría 6° y equipos de Defensa Civil.
Debido a la toxicidad del humo, los especialistas emitieron una serie de recomendaciones para los residentes que aún permanecen en las cercanías:
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Cerrar herméticamente puertas y ventanas.
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Cubrir nariz y boca con paños húmedos para filtrar las partículas de combustión.
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Cortar el suministro eléctrico y de gas de forma preventiva.
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Alejarse del perímetro de la Avenida Constituyentes para facilitar el paso de las autobombas.
La onda expansiva de las detonaciones iniciales causó daños estructurales menores en casas situadas hasta a tres cuadras del epicentro. "Nos despertamos sin saber qué pasaba. Tuve que sacar los vidrios de las ventanas por las vibraciones, era horrible", explicó Noelia, una vecina afectada por el estruendo.



