Con las firmas de los jueces Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti, la Corte Suprema ratificó la condena civil contra el Estado por su responsabilidad en la de Once, ocurrida el 22 de febrero y por el que 51 personas resultaron muertas y hubo cerca de 800 heridos, muchos de los cuales sufren consecuencias hasta la actualidad.
El fundamento principal del fallo determinó que el Estado tuvo "responsabilidad recurrente" junto a Trenes Buenos Aires, la empresa concesionaria y estableció que hubo "falta de servicio" por parte de los organismos de control que provocaron que la formación de la línea Sarmiento operara en condiciones de negligencia y precariedad. Además, asegura que el Estado no vigiló el correcto funcionamiento del sistema ferroviario, es decir, no realizó el mantenimiento adecuado y eso derivó en el accidente fatal.
Cómo fue la tragedia de Once que marcó un punto de inflexión en la seguridad ferroviaria
La tragedia de Once ocurrió en la mañana del 12 de febrero de 2012 cuando una formación se quedó sin frenos e impactó de lleno contra el sistema de paragolpes ubicado dentro de la estación, en uno de los extremos de los andenes, más precisamente en el número 2.
Como producto del fuerte impacto, algunos vagones se incrustaron unos dentro de otros y eso provocó el aplastamiento de los pasajeros que se disponían a bajar de la formación. El saldo: 51 personas fallecieron y 789 resultaron heridas, Ese hecho provocó que se trata de una de las peores tragedias ferroviarias ocurridas en nuestro país en los últimos años y puso el foco sobre el mantenimiento del material rodante y la calidad de los controles estatales.
Tras una larga lucha judicial, el caso tuvo su primer juicio oral que terminó en diciembre de 2015 y que terminó con el entonces ministro de Planificación Julio De Vido condenado, junto al maquinista Marcos Córdoba, a directivos de Trenes de Buenos Aires (TBA) y a los exsecretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi.



