El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, analiza un plan de invasión terrestre limitado sobre puntos neurálgicos de Irán. La operación, diseñada por el Pentágono, busca romper el bloqueo de facto en el Estrecho de Ormuz, una arteria vital por la que circula el 20% del comercio mundial de crudo y gas licuado.
Según publicó TN, el despliegue ya es una realidad: el Comando Central confirmó la llegada del USS Tripoli con 3.500 efectivos, que se suman a una fuerza de tareas que ya cuenta con miles de soldados e infantes de marina posicionados para intervenir.
La estrategia
Según fuentes citadas por The Washington Post, el plan sobre el escritorio de la Casa Blanca no prevé una invasión a gran escala al continente, sino "incursiones conjuntas de fuerzas especiales".
El objetivo principal serían las islas estratégicas del estrecho, destacándose la Isla de Kharg, el corazón de la infraestructura petrolera iraní. Controlar estas posiciones permitiría a Washington asegurar el tránsito marítimo, aunque los expertos advierten que una operación de este tipo podría extender el conflicto durante meses. "Cualquier bota en el terreno cambiaría la naturaleza de la guerra. Provocaría un sentimiento nacionalista extremo en Irán y sería costoso en vidas e infraestructura", advirtió Mehran Kamrava, analista de la Universidad de Georgetown.
La respuesta de Teherán
Mientras su retórica oficial promete "incendiar" a las tropas invasoras, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas activó un plan de contingencia que otorga autonomía total a sus unidades de campo. Ante un posible "apagón" de comunicaciones, las unidades iraníes tienen orden de actuar de forma independiente para defender áreas sensibles. Teherán amenazó formalmente con bombardear Ras Al-Jaima (EAU) si sus islas son atacadas. Medios oficiales como el Tehran Times sugieren que las fuerzas iraníes intentarían apoderarse de las costas de los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin en caso de una incursión estadounidense.
A pesar de la presión militar, Donald Trump enfrenta un complejo escenario interno. A solo siete meses de las elecciones de medio término, donde se juega el control del Capitolio, la opinión pública estadounidense se muestra mayoritariamente esquiva a una nueva guerra prolongada.
Un sondeo de AP y el Centro Nacional de Investigación de Opinión revela que el 62% de los estadounidenses se opone al uso de tropas terrestres, mientras que solo un 12% apoya la medida.



