Vista Energy decidió pisar el acelerador en la formación neuquina de Vaca Muerta. Tras la reciente adquisición de las participaciones de Equinor en los bloques Bandurria Sur y Bajo del Toro, la operadora elevó sus proyecciones de producción y flujo de caja, consolidando su transformación de startup a gigante energético en menos de una década.
Con la incorporación de estos nuevos activos, la compañía sumará 22.000 barriles diarios de petróleo equivalente (boe/d), lo que le permitirá alcanzar una plataforma de producción superior a los 160.000 boe/d de forma inmediata.
Inversiones récord
El plan de negocios de Vista para el corto y mediano plazo muestra una agresividad financiera inédita en el sector independiente:
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CAPEX 2026: La inversión para este año se fijó en USD 1.800 millones, un incremento del 12,5% respecto a las estimaciones previas.
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Proyección 2026-2028: La firma planea desembolsar un total de USD 5.600 millones en los próximos tres años.
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Rentabilidad: El EBITDA ajustado para 2026 se proyecta en USD 3.000 millones, lo que representa un salto del 58% frente a los cálculos de finales del año pasado.
La hoja de ruta hacia los 250.000 barriles
Miguel Galuccio, presidente y CEO de la empresa, destacó que la escala alcanzada permite a Vista posicionarse como una plataforma de crecimiento de largo plazo. "Pasamos de ser un startup a convertirnos en el mayor exportador de crudo del país", remarcó el directivo.
Las metas a largo plazo han sido revisadas al alza de forma sistemática:
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Meta 2028: Se espera producir 208.000 boe/d.
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Meta 2030: La compañía aspira a tocar los 250.000 boe/d, un 25% más de lo previsto originalmente.
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Caja Libre: Proyectan generar un free cash flow de USD 2.000 millones anuales hacia el final de la década.
El impulso del RIGI y la eficiencia operativa
Un factor determinante en la aceleración de estas inversiones es la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Vista planea incluir áreas como Águila Mora y Bandurria Norte en este esquema, lo que mejora las tasas de retorno y permite adelantar inversiones que, de otro modo, quedarían postergadas hasta después de 2030. "Los incentivos fiscales son un fuerte estímulo para acelerar el gasto de capital en bloques no desarrollados", explicó Galuccio.



