La presencia de la autoridad árabe en el sur argentino ha cobrado una dimensión física y estratégica sin precedentes. Este lunes 23 de febrero, el aeropuerto de Bariloche se convirtió en el epicentro de un despliegue logístico de élite con el arribo de Mohamed bin Zayed Al Nahyan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). El mandatario llegó a bordo de un imponente Boeing 787-9 Dreamliner, inaugurando una visita de carácter privado que se maneja bajo el más estricto secreto de Estado.
El despliegue no es el de un turista convencional. La delegación presidencial supera las 200 personas y fue precedida por una avanzada de vuelos que comenzaron el martes 17 de febrero, transportando personal y equipamiento tecnológico desde Abu Dhabi. La logística incluye el apoyo de al menos cuatro helicópteros propios, destinados a facilitar el movimiento del mandatario hacia zonas de difícil acceso.

No hay reunión con Milei en la agenda
Aunque desde la Casa Rosada aseguran que no existe un encuentro formal programado con Javier Milei, la llegada de Bin Zayed se produce apenas semanas después de que el Gobierno argentino enviara una carta personal a través del ex canciller Gerardo Werthein para fortalecer la cooperación comercial e inversora.
La visita reaviva el debate sobre la extranjerización de la tierra en la Patagonia. Gran parte de la comitiva se habría desplazado hacia la zona de El Foyel, donde capitales árabes vinculados al empresario Matar Suhail Al Yabhuni Al Dhaheri poseen más de 20.000 hectáreas.
Esta propiedad no es ajena a la controversia local: en 2023, las autoridades provinciales de Río Negro otorgaron a estos titulares permisos para la explotación de canteras en cauces de dominio público. La llegada del mandatario, un estratega militar formado en la academia británica de Sandhurst y pieza clave en la geopolítica de Oriente Medio, refuerza la idea de que la Patagonia es hoy una prioridad en el mapa de inversiones estratégicas de Abu Dhabi.
Mohamed bin Zayed, quien asumió el mando total de los EAU en 2022 tras la muerte de su hermano, es reconocido por ser el arquitecto de la modernización militar y política de su país. Pese a liderar una de las potencias económicas más influyentes del mundo, prefiere el bajo perfil, la caza y los deportes, gustos que encuentran en el entorno de Bariloche un escenario ideal para su estancia.



