Carísima: el fenómeno viral de Caro Pardíaco ahora triunfa en Netflix

Caro Pardíaco finalmente llega a Netflix con Carísima, una serie producida en colaboración con OLGA y Labhouse que, desde su estreno, logró posicionarse rápidamente entre los títulos más comentados en redes sociales y captar la atención de la audiencia.
Netflix
Créditos: Netflix
Por: Olivia Regis

Lo que comenzó como sketches en Cualca, el reconocido colectivo de humor argentino que marcó gran parte del contenido online de los 2010, y terminó explotando en streams, reels y clips virales, ahora se transforma en una ficción propia de diez episodios cortos que mezcla humor, ansiedad y crisis existenciales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La serie sigue a Caro Pardíaco, interpretada por Julián Kartun, en medio de una crisis a pocos días de cumplir treinta años mientras intenta organizar "la fiesta más zarpada de su vida". En el medio aparece Leo, un personaje tan caótico como inquietante que amenaza con destruir no solo el evento, sino también la estabilidad emocional de Caro. El resultado es una comedia absurda con toques de thriller ansioso que se mueve constantemente entre el ridículo, la sátira y el drama emocional.

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Uno de los aspectos más interesantes de Carísima es cómo toma un personaje que funcionaba muy bien en formatos breves de internet y logra expandirlo sin perder su esencia.

La serie mantiene ese humor exagerado, incómodo y completamente desquiciado que convirtió a Caro Pardíaco en un fenómeno dentro del streaming argentino, especialmente a partir de su participación en OLGA. Pero también suma una mirada bastante actual sobre la presión de mostrarse exitoso ante los ojos de los demás, la obsesión con la validación online y el miedo a crecer.

Con capítulos de apenas diez minutos, la serie apuesta por una narrativa rápida, intensa y muy pensada para los tiempos de consumo actuales. De hecho, Netflix la presentó como la primera serie corta de Netflix Argentina, algo que marca también un intento de la plataforma por acercarse a un público acostumbrado al contenido digital y al ritmo de las redes sociales.

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Más allá del humor absurdo y de los momentos completamente caóticos, la serie también funciona como una especie de retrato exagerado de cierta cultura de internet argentina: influencers, streams, fiestas imposibles, ego, ansiedad y personajes que viven constantemente actuando para una cámara.

Carísima no intenta ser una comedia tradicional ni una serie dramática clásica. Es un producto distinto, exagerado y completamente atravesado por la cultura de internet, que al mismo tiempo la lleva a otro formato y la ridiculiza con ironía y humor absurdo.

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