El histórico Chalet Díaz, una de las postales más singulares del Microcentro porteño, volvió a salir al mercado junto con el edificio completo que lo alberga. Ubicado en Sarmiento al 1100, en el barrio de San Nicolás y a pocos metros de la avenida 9 de Julio y el Obelisco, el conjunto inmobiliario tiene un valor estimado de 8 millones de dólares.
La operación incluye más de 10.300 metros cuadrados construidos. De ese total, unos 7.500 m² corresponden a superficies actualmente alquiladas, lo que le otorga al inmueble un perfil rentable. El edificio cuenta con nueve pisos de oficinas, un subsuelo, planta baja con local comercial, cocheras y tres ascensores. En lo más alto se destaca el chalet, desarrollado en dos plantas más un altillo, una rareza arquitectónica que sobresale entre las terrazas del centro de la Ciudad de Buenos Aires.
Ocupa más de 200 metros cuadrados cubiertos y conserva numerosos elementos originales, como pisos de pinotea, aberturas, ventanales y luminarias de época. A pesar de los profundos cambios urbanos que transformaron la zona durante casi un siglo, el chalet mantiene una imagen muy cercana a la que tenía en sus orígenes.
El proyecto fue impulsado por Rafael Díaz, inmigrante español y fundador de Muebles Díaz, una de las mueblerías más importantes de Buenos Aires durante buena parte del siglo XX. Aunque residía en Banfield, Díaz decidió construir esta casa en altura como un espacio de descanso y almuerzo durante su jornada laboral. No fue concebida como vivienda permanente, sino como un refugio dentro de la rutina de trabajo.
El chalet responde a un estilo normando, con techo de tejas, inspirado en las casas de Mar del Plata, ciudad con la que Díaz tenía un fuerte vínculo. Tanto la vivienda como el edificio comercial fueron levantados en simultáneo. En los pisos inferiores funcionó durante décadas la mueblería, organizada como una gran tienda departamental. La actividad se mantuvo hasta 1985, cuando el negocio cerró y el inmueble comenzó a reconvertirse en oficinas.
En 2014, el Chalet fue declarado Bien Integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad, dentro de la categoría “Sitios o Lugares Históricos”, bajo la Ley 1227. La protección alcanza únicamente a la vivienda de la terraza, que no puede ser modificada estructuralmente sin autorización oficial, aunque sí admite tareas de mantenimiento y conservación. El resto del edificio no está alcanzado por esta normativa.
En los últimos años, la familia Díaz promovió distintas iniciativas para revalorizar el inmueble y obtener recursos para su preservación. El chalet se abrió al público y fue sede de actividades culturales y gastronómicas. En la actualidad, se encuentra alquilado para reuniones privadas, modalidad que continuará hasta concretarse la venta.
La intención es vender el bloque completo y no por partes. Su ubicación estratégica, la escala del edificio y el valor simbólico del chalet abren un amplio abanico de posibilidades, que van desde usos corporativos o institucionales hasta proyectos culturales, mixtos o incluso residenciales, en sintonía con la reconversión que atraviesa el Microcentro.




