Estrenado en 2026, el documental de Netflix, dirigido por Rory Kennedy, narra la vida y la trayectoria de Judit Polgár, considerada por especialistas y referentes del juego como la mejor ajedrecista de la historia. La producción repasa su formación desde la infancia, el riguroso método educativo al que fue sometida y sus históricas victorias frente a la élite del ajedrez mundial, entre ellos Garry Kasparov, durante años el jugador número uno del ranking y una de las máximas leyendas del deporte.
El documental también contextualiza el entorno político y social en el que Polgár creció, en la Hungría del bloque del Este, donde las restricciones a la circulación eran habituales y el acceso de las mujeres a los torneos de alto nivel estaba atravesado por fuertes prejuicios de género.
La reina del ajedrez construye así el retrato de una vida marcada por logros extraordinarios, pero también por renuncias personales. La propuesta resulta atractiva tanto para los aficionados al ajedrez como para un público más amplio, interesado en historias de excelencia, disciplina y ruptura de barreras.
¿Quién es Judit Polgár?
Nacida el 23 de julio de 1976 en Budapest, Judit Polgár fue la primera mujer en integrarse de manera sostenida a la élite absoluta del ajedrez mundial. A diferencia de otras jugadoras, compitió siempre en torneos abiertos y rechazó los circuitos exclusivamente femeninos.
Criada bajo un experimento pedagógico impulsado por su padre, László Polgár , convencido de que el talento es el resultado de la educación temprana y especializada, Judit se convirtió en Gran Maestra a los 15 años, superando el récord que hasta entonces pertenecía a Bobby Fischer.
A lo largo de su carrera venció a campeones mundiales como Garry Kasparov, Anatoly Karpov, Viswanathan Anand y Magnus Carlsen. En 2005 alcanzó el puesto número ocho del ranking mundial absoluto, el más alto logrado por una mujer en la historia del ajedrez.
Retirada de la competencia desde 2014, Polgár continúa vinculada al juego a través de la enseñanza, la divulgación y la promoción del ajedrez como herramienta educativa. Su legado no solo modificó la percepción del ajedrez femenino, sino que redefinió los límites de género en el deporte mental por excelencia.






