Tras la renuncia de Marco Lavagna a la conducción del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la decisión de postergar la implementación de un nuevo índice de inflación, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a despejar versiones sobre una presunta manipulación del indicador y remarcó que tanto él como el presidente Javier Milei no avalaban avanzar con el cambio metodológico en el actual contexto económico.
“Lavagna se fue en condiciones completamente amigables, tanto conmigo como con el presidente”, aseguró el titular del Palacio de Hacienda en declaraciones a LN+.
En medio de la controversia, Caputo confirmó que el Gobierno impulsará una nueva Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares para recalcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Actualmente, la medición se apoya en una canasta construida con datos de la encuesta 2004/05, vigente desde 2017, mientras que el esquema que se analizaba antes de la salida de Lavagna se basaba en la ENGHo 2017/18.
Para el ministro, avanzar con esa metodología implicaba seguir utilizando información desactualizada. “La ENGHo en que se basaba el nuevo esquema no es de ahora, es de 2018. Entre ese año y hoy pasaron muchas cosas, como una pandemia. Los patrones de consumo de hoy difieren más con los de 2018 que los de 2018 con los de 2004”, explicó.
En ese sentido, defendió la decisión oficial de mantener el índice actual hasta completar el proceso de desinflación. “Si la vamos a actualizar, lo lógico es terminar el proceso de desinflación con el mismo método de siempre y realizar una nueva encuesta de hogares donde sí se reflejen los cambios actuales. Para mí eso es lo más razonable y es lo que vamos a hacer”, sostuvo.
Caputo también subrayó que la postura era compartida con el Presidente. “Creemos que hay que comparar peras con peras y manzanas con manzanas”, afirmó, al justificar la continuidad del IPC vigente.
Si bien el Indec tenía listos los cambios técnicos para aplicar una nueva metodología, la renuncia de Lavagna y la evaluación política y económica llevaron al Gobierno a frenar su puesta en marcha. La publicación del nuevo índice estaba prevista para el martes 10 de febrero, pero fue aplazada sin una nueva fecha definida.
Según trascendió, la nueva metodología contemplaba una mayor ponderación de los servicios dentro de la canasta general, lo que incrementaba el peso de rubros como vivienda, electricidad, gas, transporte y comunicaciones, y reducía la incidencia de alimentos y bebidas, indumentaria y calzado.



