Las proyecciones económicas para la Argentina en 2026: inflación, PBI y dólar

Según el documento, el escenario base para los próximos años se apoya en las reformas impulsadas por el Gobierno y en una mejora de la confianza del sector privado.
Por: #BorderPeriodismo

La banca de inversión Goldman Sachs publicó un nuevo informe con estimaciones macroeconómicas para América Latina y dedicó un apartado relevante a la Argentina, donde destacó una mejora en los principales indicadores, aunque advirtió sobre eventuales tensiones cambiarias que podrían afectar el proceso de desinflación.

El banco de inversión estadounidense proyecta una fuerte desaceleración de la inflación, una consolidación del ajuste fiscal y un crecimiento de la actividad económica sostenido por la recuperación de los salarios reales y condiciones financieras más favorables.

Tras dos años consecutivos con inflación de tres dígitos, Goldman Sachs estima que el índice de precios cerrará 2025 en 30,6%, el registro más bajo desde 2017. Para el año siguiente, el proceso continuaría: “Pronosticamos una desaceleración adicional al 20% en 2026, el nivel más bajo desde 2013”.

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En materia de actividad, el informe prevé un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 4,4% en 2025 y del 2,7% en 2026. De acuerdo con el análisis, el avance estaría explicado principalmente por la inversión y el consumo, en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica.

Uno de los puntos técnicos que resalta el banco es la evolución del llamado arrastre estadístico. Para 2026, Goldman Sachs considera que el crecimiento será más genuino que en años previos, ya que el efecto arrastre caería con fuerza: del 3,1% en 2025 al 0,5% en 2026. Esto implicaría que la expansión dependerá en mayor medida del impulso propio de la economía y no de factores heredados.

El informe también subraya una mejora en la productividad total de los factores, impulsada por la desregulación y las reformas estructurales. En ese sentido, señala que la productividad “debería beneficiarse a través de la desregulación, las reformas estructurales, un marco regulatorio más favorable para las empresas y la inversión, y la flexibilización gradual de los controles de capital y la represión financiera, impulsada en gran medida por la dinámica de precios en Argentina”.

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No obstante, el banco advierte que el frente cambiario sigue siendo una fuente de riesgo. Si bien la política de ajuste del techo de la banda de flotación del peso basada en la inflación pasada reduce la probabilidad de una apreciación real, también podría derivar en una desinflación más lenta. Por ese motivo, Goldman Sachs alerta que su proyección de inflación del 20% para 2026 enfrenta riesgos al alza.

El análisis incorpora además el factor político. El banco considera que el desempeño del oficialismo en las elecciones de medio término “refuerza la gobernabilidad” y mejora las perspectivas de inversión. A su vez, prevé que el Gobierno mantenga el compromiso con la disciplina fiscal y logre un presupuesto equilibrado por tercer año consecutivo.

Finalmente, Goldman Sachs sostiene que el resultado electoral “mejoró las perspectivas para la agenda de reformas estructurales del gobierno en la segunda mitad de su mandato”, con foco en cambios laborales (desde febrero de 2026), tributarios y previsionales, además de la consolidación legislativa de la agenda de desregulación impulsada en los últimos dos años.

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