Martín Rappallini afirmó que la industria fue el "ancla" de la inflación y reclamó bajar impuestos para frenar la pérdida de empleo

El titular de la central fabril destacó que en los últimos dos años los precios industriales (120%) aumentaron muy por debajo del nivel general y de los servicios (300%), absorbiendo costos a costa de su rentabilidad.
Por: #BorderPeriodismo

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, analizó en profundidad la delicada coyuntura que atraviesa el sector productivo nacional. En diálogo con Infobae en Vivo, el dirigente empresarial defendió el comportamiento de los precios manufactureros en el último bienio, alertó sobre el impacto de la presión fiscal en un contexto de alta informalidad y describió un panorama "complejo" para el segundo semestre del año, marcado por la pérdida de 70.000 puestos de trabajo desde mediados de 2023.

“Cuando se observan los niveles de inflación de los últimos 2 años, la inflación general estuvo en torno al 180% o 190%, los servicios alrededor del 300% —muy por encima de la inflación general—, y la industria en 120%. Nosotros hemos sido un gran ancla para la inflación”, sentenció el titular de la UIA, demostrando con cifras que los bienes industriales aumentaron sistemáticamente por debajo del nivel general.

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Presión impositiva, asimetrías y el pedido de un "RIGI industrial"

Frente a este escenario de compresión de márgenes, Rappallini fue categórico al reclamar reformas estructurales: “Bajemos los impuestos, porque hoy se hace difícil competir con un mundo globalizado, muy agresivo por parte de China. El sector industrial necesita tener condiciones para poder competir”. Al respecto, detalló que la presión fiscal real se ubica en torno a los 50 puntos para el sector formal, una carga que se vuelve asfixiante debido a que existe un 40% de informalidad en la economía que no tributa.

Si bien ponderó positivamente los avances en la reducción escalonada de los derechos de exportación para las pymes —recordando que Argentina es de los pocos países que aún mantiene gravámenes a las ventas externas—, el líder de la UIA consideró que se necesitan herramientas de mayor alcance. En esa línea, reveló que mantienen un diálogo permanente con el Gobierno para impulsar una baja en los aportes patronales y la creación de un régimen de incentivos específico para la industria fabril.

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Según explicó Rappallini, así como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) permitió equiparar las condiciones tributarias de los sectores vinculados a los recursos naturales con competidores como Chile, Australia, Estados Unidos o Perú, la industria local necesita un marco normativo similar para no quedar en desventaja frente a socios estratégicos de la región como Brasil.

Al evaluar el nivel de actividad, el empresario advirtió que la dinámica actual es marcadamente heterogénea y se mueve "a dos velocidades". Precisó que, en promedio, el sector manufacturero se ubica un 10% por debajo de los niveles de 2022 —registros que arrastraban un atraso estructural de casi 15 años—, pero que la recesión golpea con mucha mayor dureza a rubros específicos. La construcción, el sector textil, el calzado, la metalmecánica y los autopartistas se encuentran todavía entre un 25% y un 30% rezagados respecto de aquel año.

Aunque valoró que las exportaciones globales sigan expandiéndose y la economía muestre algunos signos de crecimiento aislados, Rappallini pidió poner el foco en el tejido productivo dañado, que ya registra el cierre de empresas y la destrucción de 70.000 empleos formales en los últimos tres años. Para revertir la tendencia en la segunda mitad del año, consideró indispensable “motivar el consumo y generar condiciones para que haya crédito, para que todos los sectores que están rezagados vuelvan a reactivarse”.

Por último, el presidente de la UIA expresó su preocupación ante una mayor apertura económica si no se corrigen antes las asimetrías impositivas internas, denunciando que muchos productos importados ingresan al mercado local con ventajas tributarias y arancelarias desleales.

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