No hay pantalla que resuelva la soledad, ¿es posible una alianza saludable entre crianza y tecnología?

Hoy más que nunca todos estamos atravesados por el mundo digital. Hace un año y medio que la pandemia nos obligo a conectarnos cada vez más a nuestros dispositivos. No nacemos nativos digitales; sin embargo, al nacer, los adultos, rápidamente, entregamos celulares y computadoras a los pequeños niños para entretenerse o para calmar su llanto.
No hay pantalla que resuelva la soledad, ¿es posible una alianza saludable entre crianza y tecnología?
Créditos: No hay pantalla que resuelva la soledad, ¿es posible una alianza saludable entre crianza y tecnología?
Por: Romina Garcia Ruhstaller

Los profesionales de la salud notamos que los niños pasan cada vez más horas frente a las pantallas y desde más temprana edad. Esto suele ocurrir con poca supervisión y acompañamiento de los padres, lo que hace que esta situación sea más preocupante aún. Durante este ultimo año y medio en pandemia, esto se ha intensificado más, no solo por lo escolar, sino porque el punto de encuentro de los chicos con sus pares ha sido a través de la pantalla también.

Este panorama hace que cada vez recibamos mayor cantidad de consultas por niños hiper ansiosos, con poca tolerancia a la frustración, deprimidos, agotados, desmotivados, con kilos de más, con problemas de vista y mucho cansancio. La pregunta que nos hacemos es la siguiente… ¿Son nuestros hijos que manejan la tecnología o es la tecnología la que los maneja a ellos? ¿Los estamos acompañando en su uso correcto o los dejamos cada vez más solos queriendo convencernos de que dominan estas cuestiones? ¿Estamos realmente educándolos para que logren auto regularse y resguardarse de los peligros a los que se pueden exponer?

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A raíz de todas estas preguntas, Tati Ruhstaller, dueña de la cuenta @crianza-y-aprendizaje psicopedagoga clínica quien trabaja hace mas de 26 años en un colegio de zona norte, consulto a otros tres especialistas en su cuenta para desarrollar esta temática. En este encuentro estuvieron presentes; Seba Bortnik, especialista en tecnología y escritor de una Guía para la crianza en un mundo digital, Alejandro Schujman, psicólogo y escritor y Lucila Fernie, médica pediatra. En dicho encuentro los 4 profesionales compartieron sus miradas y abordaron temas de crianza y salud que nos afectan a todas las familias en esta época tan compleja que estamos viviendo.

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Como adultos responsables de la crianza de nuestros hijos en un nuevo mundo digital nos vemos enfrentados a un sinfín de desafíos de manera cotidiana. Cabe destacar que la tecnología no es buena ni es mala. Hay una idea instalada de que la tecnología aparece para resolverlo todo. Hay una idea confusa que la tecnología puede reemplazarlo todo, comenta Seba Bortnik; sin embargo, esa idea es errada: un abrazo no puede ser reemplazado, una mirada, el afecto, el encuentro con el otro no es reemplazable. Los profesionales estuvieron de acuerdo en que no todo puede ser reemplazado. La tecnología es un recurso más y debe ser entendida como tal. El ser humano aprende con el otro.

Es fundamental, desde la primera infancia, poder conectarnos con nuestros hijos a través de la mirada, la palabra, y el afecto. Se han perdido hábitos saludables como leer cuentos por la noche o sentarnos alrededor de la mesa para conversar. Exponemos a los niños a audio libros desde muy temprana edad sin reparar lo importante que es encontrarse con el otro desde la mirada, priorizando el vínculo y la empatía. Se han perdido momentos de encuentros en los cuales no medien los dispositivos. Escuchamos sin escuchar, nos miramos sin mirar y muchas veces inclusive respondemos sin sentido por no haber atendido a la conversación. Esto ocurre porque pocas veces podemos dejar los dispositivos a un costado para atender realmente al otro.

No hay pantalla que resuelva la soledad. La tecnología puede ayudar a nuestros hijos a estar menos solos, sin embargo, no quita la sensación de soledad.

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¿Qué nos esta pasando a todos que necesitamos tato de la tecnología? El especialista Bortnik sostiene que debemos cambiar el foco, ponerlo en la persona, no en la tecnología y poder pensar que ambas cosas tienen que vivir en armonía, entendiendo que ninguna reemplaza a la otra.

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¿Qué nos está pasando a las personas que necesitamos tanto de la tecnología? ¿Qué nos esta pasando a nosotros, los adultos, que caemos presos de esta adicción y pretendemos que nuestros hijos se auto regulen y sean empáticos y educados a través de sus redes? ¿Nos hemos sentado a pensar en estas cuestiones para poder luego acompañar con sensatez y coherencia a nuestros hijos en el uso correcto de la tecnología? ¿Predicamos con el ejemplo? ¿Les hablamos de empatía y de la importancia de ser cuidadosos al postear, escribir o subir algo en sus redes?

Hoy más que nunca, es necesario ser reflexivos, dialogar, poner humanidad a lo que estamos viviendo, porque nos estamos deshumanizando.

Hoy, más que nunca debemos guiar, fortalecer y empoderar a los padres para poder ejercer su función y acompañar a sus hijos en este gran desafío. Los invito a tomar las riendas y poder disfrutar de momentos como la sobre mesa, que fortalece el dialogo familiar, siempre y cuando no haya dispositivo cerca. Conectarnos con nuestros hijos a través del juego, generando momentos para esto ocurra. Proponer actividades de interés. Fomentar el deporte. Salir a caminar, llevarlos a tomar un helado, una visita a la plaza. ¿Podemos hacer el esfuerzo de compartir todos estos momentos sin celulares por medio?

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Es necesario que nuestros hijos puedan aburrirse también. No llenarlos de actividades ni de objetos. Dejar que surja la imaginación, que se conecten con ellos mismos, que busquen y encuentren sus propios recursos para lograr entretenerse. Muchas veces, somos los adultos quienes no permitimos que el aburrimiento aparezca, sin dejar que se frustren, que se angustien, que esperen y que hagan su propia búsqueda. Generando aún más ansiedad y una demanda insaciable por parte de nuestros hijos, quienes terminan creyendo que es nuestro deber mantenerlos entretenidos las 24 horas.

Nuestros hijos necesitan de nosotros, de nuestro acompañamiento y nuestra guía, siempre dando el ejemplo. Trabajemos para que sean niños y puedan armar vínculos solidos a futuro. Evitemos el discurso eterno. Armemos contratos familiares. Mostremos flexibilidad. Generemos diálogo. Debemos lograr ser fuente confiable para nuestros niños, así siempre sabrán que podrán acudir una y otra vez en busca de ayuda.

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Tenemos el enorme desafío de criar a nuestros hijos en un mundo nuevo y para un mundo que se viene, lleno de incertidumbre. Tenemos un desafío mayor que es poder pensarnos a nosotros mismos para así lograr acompañar con coherencia a los niños. Nunca es tarde para empezar.

Crianza y tecnología: ¿Es posible una alianza saludable? Si, es posible….De nosotros depende.

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