Autismo, sentido del humor e inteligencia emocional

Hay muchos mitos vinculados a las emociones en las personas con autismo y en relación a las posibilidades de interpretar lo que le sucede al otro. En esta nota el Dr Valdez te cuenta como "funcionan" estas cosas en las personas con CEA.
Autismo, inteligencia emocional y sentido del humor
Créditos: Autismo, inteligencia emocional y sentido del humor
Por: Daniel Valdez

Pablo llega hecho una furia. Se peleó por enésima vez con su hermana. Discutió con su padres. Me dice que no soporta a la familia que le tocó. Que no los aguanta más. Que viven molestándolo. Le digo –en un tono ostensiblemente irónico- que entonces podría cambiar de familia. Me dice que sí. Que eso tendría que hacer. Cambiar de familia. Esa sería una solución. De golpe interrumpe lo que está diciendo para preguntar: “Daniel, ¿se puede cambiar de familia?”

Clara y su mamá están pagando en la caja del supermercado. La cajera es muy simpática, les sonríe y hace algunos comentarios ocasionales. Clara parece no prestarle mucha atención y mientras guarda los alimentos en la bolsa, dice en voz alta: “¡Mamá, a esta señora le falta un diente!”

La consigna que da la maestra es “reducir las siguientes fracciones”. Santi, al lado de cada fracción vuelve a poner exactamente los mismos numeradores y denominadores pero con un tamaño de número notablemente más pequeño. Me piden “reducir”, “reduzco”…

Luz está con muchos interrogantes sobre los cambios físicos de las personas. Ya los está empezando a experimentar y decide investigar a su modo sobre el tema. Primero hace un relevamiento sobre el uso de corpiño y sus medidas entre sus compañeras y cuando entran al aula, levanta la mano, porque ha aprendido a no interrumpir y le pregunta a viva voz a su maestra qué tamaño de corpiño suele usar.

Estos cuatro ejemplos son reales, protagonizados por niños y niñas con condiciones del espectro autista. ¿Qué tienen en común? En todos los casos nos muestran cierta frescura, espontaneidad y a la vez cierto candor. Dificultades para diferenciar el significado literal del intencional, para ponerse en el lugar del otro o para darse cuenta de que la otra persona se puede ofender o sentirse mal con algo que hacemos o decimos, ausencia de pudor o el ejercicio de cierto nivel de diplomacia para no decir todo lo que se piensa en cualquier contexto.

Incluso personas con autismo con muy buen nivel de lenguaje y competencias cognitivas preservadas muestran desafíos a veces significativos en las capacidades intersubjetivas y mentalistas. No se trata de limitaciones en competencias logicomatemáticas sino en habilidades sociocognitivas más cálidas, ligadas con el mundo afectivo, emocional e interpersonal que hacen posible enfrentar los desafíos pragmáticos de la comunicación en contextos que exigen flexibilidad, dinamismo y ajuste a contextos sociales diversos.

Este abanico de habilidades implica asimismo los procesos de doble semiosis como la interpretación de metáforas, ironías, chistes. El sentido del humor es una clave importante en los avatares de estos desafíos.

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¿De qué se ríe Diego?

No se ríe de los chistes que cuentan los chicos de su edad. Lo fastidian esos chistes. A veces lo ponen de mal humor. Le parecen estúpidos.

¿De qué se ríe? A veces se ríe a carcajadas de algunas palabras, de la sonoridad de algunas palabras y el efecto gracioso que para él produce su repetición.

Hacker, hacker, hacker. Y él se ríe tanto y su risa es tan contagiosa que rompemos a carcajadas los dos.

Y a veces llega enojado porque se peleó con su hermano y soy yo el que le cuenta un chiste para tratar de alegrarlo.

“¡Diego! ¡Hacker!” Y reímos hasta las lágrimas y se le pasa el malestar y así comenzamos a hablar de otras cosas y también de la pelea con su hermano, que tarde o temprano nuestros hermanos nos fastidian, nos hartan porque se meten con nuestras cosas o envidian nuestra compu o nos quitan el control remoto y en algún momento nos enojamos y terminamos peleados. Y eso ya no tiene gracia.

Sería un error afirmar que las personas con condiciones del espectro autista no tienen sentido del humor. El concepto de dimensionalidad nos ha enseñado esas gradaciones que van de la persona con más sentido del humor a la persona con menos humor del mundo. Pero se trata de algo más complejo aún, es la capacidad de comprender chistes, doble sentido, ironía, metáfora y por otro lado la capacidad de producirlos. Y esas capacidades no van de la mano. Podemos ser buenos para comprender chistes pero no ser muy ocurrentes para producirlos. Podemos entender metáforas mejor o peor pero pocos nos llamamos Federico García Lorca.

Que Diego no se ría de las mismas cosas de las que se ríe quien esto están leyendo, no significa que no tenga sentido del humor. Tal vez sean otras las cosas que le causen gracia y que en la dimensionalidad de la picardía y el doble sentido encuentre desafíos más complejos que otras personas.

Pero Diego se ríe, se divierte, tiene humor, a veces bromea a su modo con su madre o su padre, procurando testear el efecto de sus palabras. A veces pretende ser gracioso y calibra mal y sus observaciones resultan agresivas para su interlocutor.

En una ocasión le puso un sobrenombre a una profesora tomando de base un juego de palabras con su apellido. A la profesora Ventura la llamaba “Verdura”. Lo divierten mucho los juegos de palabras. Hasta que un día, con cierta ingenuidad intentó hacer partícipe a la propia profesora mencionándole el sobrenombre delante de todo el curso. En el abanico dimensional esta vez fue la profe la de peor humor del mundo. Y Diego se ganó un llamado de atención en el cuaderno. También aprendió que una cosa es el efecto gracioso y reírse con alguien y otra muy distinta reírse de alguien. Complicidad compartida para disfrutar del chiste intercambiando carcajadas no hubo. Y esa fue una lección para Diego de los primeros contenidos de la materia “astucia”.

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Diego es muy inteligente y aunque eso no se traduzca directamente en sagacidad, lo ayuda bastante a darse cuenta cuándo es más apropiado decir algo, frente a quién, de qué manera. Ha ido aprendiendo muchas de estas claves sociales de interacción y de convivencia. Y las ha aprendido en los propios contextos, a veces de una manera ardua y costosa o llevándose un sabor amargo frente a compañeros y profesores.

Astucia y picardía son cumbres muy difíciles de escalar. A menudo sin ser consciente del todo, es capaz de captar algunas situaciones sociales sutiles y complejas en su día a día escolar. De eso tratan los caminos del desarrollo de la teoría de la mente.

¿Qué es la teoría de la mente?

La teoría de la mente es la capacidad humana que nos permite atribuir creencias, deseos, emociones, intenciones, a los demás y a nosotros mismos. Es precisamente la «mirada mental» la que hace posible realizar inferencias acerca de la conducta de los otros, “leer” sus mentes, interpretar las interacciones humanas, realizar predicciones sobre sus cursos de acción. Remite a la vertiente más cálida de la cognición, la vida afectiva, las relaciones vinculares, la experiencia emocional. En las personas con condiciones del espectro autista (CEA) las dificultades en habilidades mentalistas muestran cómo se ven afectadas las perspectivas del sujeto en su vida de relación interpersonal, en la comunicación y en los vínculos afectivos. La comprensión de las emociones propias y ajenas se convierte en una empresa muy compleja; la conducta de los otros se vuelve opaca y sus intenciones difíciles de anticipar; la comunicación se presenta como una ardua prueba en tanto se vuelve dificultosa la interpretación de ironías, metáforas, chistes, sentidos figurados y la literalidad se adueña del discurso conversacional. La relevancia comunicativa deviene en asignatura de casi imposible aprobación y la pragmática y las habilidades sociales a ella ligadas, un territorio extranjero.

Una de las primeras señales de alarma sobre la cuestión la brinda una investigación del año 1985 que muestra que las personas con autismo no resuelven de manera adecuada una tarea de actividad mentalista señalando que estos datos estarían mostrando las dificultades para interpretar las creencias de los otros.

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Hacer cuentos y cuentas

Desde muy temprano compartimos experiencias. Comparte experiencias subjetivas quien dialoga con otra persona; aquél que mediante un sobreentendido crea complicidad con su interlocutor o mediante una ironía comparte un mundo de cosas no dichas. También comparte experiencias emocionales un bebé que le señala a su mamá un osito con el fin de mostrárselo.

La comprensión de la mente -propia y ajena- es una adquisición fundamental en el desarrollo subjetivo. Se distinguen diferentes formas que adopta la actividad cognitiva humana bajo las condiciones de la cultura. Tales formas, concentradas alrededor de dos grandes modos, el paradigmático y el narrativo, suponen modos diferentes de construir significados. En ese sentido el psicólogo Jerome Bruner señala que la mente humana es capaz de hacer cuentas y también de hacer cuentos.

La modalidad narrativa de pensamiento provee de una organización a la experiencia emocional, a los actos e intenciones humanas. Integra las experiencias vitales alrededor de ejes temporoespaciales que otorgan sentido e historicidad al devenir de impresiones, sucesos y acciones. La modalidad paradigmática de pensamiento se ocupa de su ordenación y sistematización racional en función de parámetros lógicos y formales.

Tanto la forma matemática como la forma narrativa de pensamiento constituyen modalidades específicas y complementarias de construir significados en el mundo de la cultura. En el campo del espectro autista encontramos notables desafíos referidos al desarrollo de la narratividad, las competencias mentalistas y sus demandas en las situaciones de la vida cotidiana:

  • Desafíos para relacionarse con iguales.
  • Desafíos para comprender las señales sociales.
  • Desafíos para comprender intenciones ajenas y especialmente “dobles intenciones”.
  • Desafíos para interpretar enunciados no literales o con doble sentido, chistes, metáforas, ironías.
  • Desafíos para adaptar las conductas sociales a los contextos de relación.
  • Desafíos para comprender el engaño, la malicia, la mentira.
  • Desafíos para saber de qué conversar o cómo comunicarse con otras personas.
  • Desafíos para producir emisiones relevantes a las situaciones y los estados mentales de los interlocutores.

 Tales desafíos no definen una límite infranqueable sino una demanda específica de apoyos que ayuden a superar barreras en el mundo emocional, social y comunicativo, que lo hagan menos hostil y más amigable para las personas con condiciones del espectro autista.

(Adaptado del libro Autismo. Claves para la intervención psicoeducativa. Lima, Ediciones Libro Amigo: 2019.)

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