El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la suspensión por dos semanas de los ataques previstos contra Irán, en una decisión comunicada a menos de dos horas de que venciera el ultimátum para que Teherán reabriera el estratégico estrecho de Ormuz.
El mandatario condicionó la medida a que la República Islámica garantice la “apertura completa, inmediata y segura” de esa vía clave para el comercio global de petróleo, por donde circula cerca de una quinta parte del crudo mundial.
Desde Teherán, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional confirmó la aceptación de la tregua y anticipó el inicio de negociaciones con Washington en Islamabad el próximo viernes. En un comunicado oficial, el organismo advirtió: “Se enfatiza que esto no significa el fin de la guerra”.
El acuerdo, al que Trump definió como un “alto el fuego recíproco”, fue anunciado tras contactos con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Estado Mayor paquistaní, Asim Munir, quienes actuaron como mediadores.
Según detalló el propio mandatario, ambos solicitaron frenar el despliegue militar previsto para esa noche. Trump sostuvo que la decisión responde a que “ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares” y aseguró que las conversaciones para un acuerdo de paz definitivo se encuentran avanzadas.
De acuerdo con lo informado por el presidente estadounidense, las bases del entendimiento se apoyan en una propuesta de diez puntos presentada por Irán a través de Pakistán. El plan incluye un protocolo de paso seguro por el estrecho de Ormuz y el levantamiento de sanciones. “Se ha llegado a un acuerdo entre los Estados Unidos e Irán respecto a casi todos los pasados puntos de desacuerdo; no obstante, un periodo de dos semanas permitirá finalizar y consumar dicho acuerdo”, afirmó Trump.
Horas antes de la tregua, se registraron ataques estadounidenses sobre infraestructura iraní, incluidos puentes ferroviarios y viales, un aeropuerto y una planta petroquímica, además de operaciones en la isla de Kharg, principal terminal exportadora de crudo del país. En respuesta, Teherán advirtió que podría atacar instalaciones en países vecinos del Golfo Pérsico y aseguró haber alcanzado un barco y un complejo petroquímico en Arabia Saudita.
El impacto también se trasladó a los mercados: el precio del petróleo mostró una fuerte volatilidad tras el anuncio. El barril de West Texas Intermediate cayó hasta un 11 %, por debajo de los USD 101, mientras que el Brent se ubicó en torno a los USD 109.




