Asesinaron a un niño cuando tenían solo 11 años y hoy viven con otras identidades

Por: #BorderPeriodismo

En 1993, cuando tenían sólo once años, Jon Venables y Robert Thompson fueron los autores de uno de los crímenes más comentados de la historia de Gran Bretaña: el secuestro, las torturas y el asesinato del niño James Bulger, de solo dos años, en un suburbio de Liverpool. Actualmente viven con otras identidades que les concedió la Justicia inglesa para que rehicieran sus vidas tras cumplir sus condenas.

Los jóvenes fueron en aquel momento capturados y condenados a 8 años de cárcel, pero al cumplir los 18 años los dos asesinos obtuvieron la libertad condicional, pese a la oposición de la familia de la víctima y de gran parte de la opinión pública.

En 2001, el Tribunal Superior ordenó que se les dieran nuevas identidades para que pudieran rehacer sus vidas en ciudades diferentes y sin mantener contacto entre sí. En general, el cambio de identidad suele ser para la seguridad de víctimas de delitos o testigos clave que aportaron información, pero en este hecho se concedió a los delincuentes para que puedan seguir adelante con sus vidas sin recibir ataques.

Thompson sigue viviendo bajo el mismo nombre que se le otorgó en ese momento y no se tienen noticias de él; en cambio Venables ha estado varias veces en prisión por diferentes delitos y debió cambiar de identidad en más de una ocasión, ya sea porque hubo personas quienes la hicieron pública o por su propia responsabilidad.

El impactante hecho sucedió en la tarde del viernes 12 de febrero de 1993 en el Centro Comercial New Strand, de Bootle, un suburbio a unos siete kilómetros de Liverpool, cuando Denise Bulger terminó de pagar su compra en la carnicería y descubrió que su pequeño hijo Jamesya no estaba a su lado tras haberle soltado la mano para pagar la mercadería.

De inmediato, salió a buscar al niño de dos años pero tras gritar varias veces su nombre no lo encontró. A las 15.42, una cámara de seguridad grabó a James caminando junto a dos chicos por una galería del primer piso del shopping.

Habían pasado menos de cuatro minutos desde el momento en que la madre comenzó a buscar a James y se empezaron a controlar las salidas del shopping, pero ya no estaba allí.

El niño ya caminaba fuera del shopping con sus dos secuestradores de 11 años. Hicieron un trayecto de cuatro kilómetros, durante el cual pararon en varias tiendas. Y todo temrinó junto a las vías de un tren, donde lo torturaron hasta matarlo y luego trataron de hacer pasar el hecho como un accidente ferroviario.

Venables y Thompson desnudaron al chico y le rociaron un ojo con la pintura azul, después le pintaron el cuerpo y le introdujeron pilas en la boca. Lo patearon, le tiraron piedras y finalmente lo golpearon con una barra metálica que le provocó fracturas en el cráneo.

En sus declaraciones durante el juicio reconocieron ser los autores del crimen, sin mostrar arrepentimiento.

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