Disney Plus: “Scream: Asesinato en la vida real”, la docuserie que reconstruye uno de los crímenes juveniles más impactantes de los 2000

El caso de Cassie Jo Stoddart, un asesinato planificado por dos adolescentes que incluso grabaron sus intenciones en video, vuelve a escena con una docuserie que revive uno de los crímenes juveniles más inquietantes de las últimas décadas.
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Créditos: Disney Plus
Por: Olivia Regis

En septiembre de 2006, la tranquilidad de Pocatello se vio sacudida por el asesinato de Cassie Jo Stoddart, una estudiante de 16 años que había pasado la noche sola en la casa de unos familiares mientras cuidaba la propiedad. Lo que en un primer momento pareció un crimen brutal sin explicación pronto reveló una trama mucho más inquietante: dos compañeros de escuela, Brian Draper y Torey Adamcik, habían planeado el ataque con anticipación.

Los adolescentes visitaron a Cassie esa misma noche y, tras marcharse, regresaron horas después a la vivienda para llevar a cabo el asesinato. La investigación dio un giro perturbador cuando las autoridades descubrieron que los propios jóvenes habían grabado videos antes y después del crimen, en los que hablaban de sus planes y de su fascinación por el cine de terror, particularmente por la saga Scream. Esas grabaciones terminaron convirtiéndose en una de las pruebas más impactantes del caso.

El crimen conmocionó a la comunidad local y a todo Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los episodios de violencia juvenil más perturbadores documentados en video. Años después, la historia vuelve a examinarse en la docuserie Scream: Asesinato en la vida real, una producción de tres episodios que reconstruye lo ocurrido aquella noche de 2006, el desarrollo de la investigación y el impacto que el caso dejó en la comunidad. Actualmente, la serie puede verse a través de Disney+.

La docuserie incluye testimonios de excompañeros de clase, entrevistas con los investigadores que trabajaron en el caso, declaraciones de los padres de los agresores, entre otros. Sin embargo, en el relato la historia personal de la víctima pierde protagonismo frente a la reconstrucción del crimen y al intento de comprender el perfil de quienes lo cometieron. Mientras tanto, tanto Draper como Adamcik cumplen condenas a cadena perpetua y, con el paso de los años, han intentado obtener la libertad condicional.

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Uno de los aspectos más inquietantes del caso es que el crimen no fue impulsivo ni producto de una discusión o un arrebato. Draper y Adamcik habían hablado del asesinato con anticipación e incluso grabaron videos en los que mencionaban la posibilidad de cometer más ataques. En esas grabaciones, realizadas antes del crimen de Cassie, los adolescentes se referían a una lista de posibles víctimas y fantaseaban con la idea de matar nuevamente.

Ese nivel de planificación convierte el caso en uno de los episodios de violencia juvenil más perturbadores de las últimas décadas. No se trató de un accidente ni de una reacción impulsiva, sino de un ataque cuidadosamente preparado que, según las propias grabaciones de los responsables, podría haber sido apenas el comienzo de algo aún más grave.

Cassie Jo Stoddart
Cassie Jo Stoddart

Este contexto vuelve especialmente discutible uno de los enfoques narrativos del documental. En distintos momentos, la serie subraya que ambos tenían apenas 16 años al momento del asesinato, un énfasis que parece buscar contextualizar o explicar su conducta. Para algunos espectadores, ese intento de comprender a los responsables termina acercándose peligrosamente a una forma de justificación de un crimen que, por su nivel de premeditación, resulta difícil de relativizar.

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A esto se suma otra crítica frecuente: mientras gran parte del relato se concentra en reconstruir la mente y el contexto de los perpetradores, la historia personal de Cassie recibe un espacio considerablemente menor dentro del documental. La ausencia de una presencia más marcada de su familia y de su vida antes del crimen deja la sensación de que la víctima queda desplazada del centro de la historia.

Entre los testimonios que aparecen en la serie también se encuentra el de Jeanne Quinn, madre de Shaun Ouillette, un adolescente de 14 años asesinado en 1986 por su compañero Rod Matthews en Canton. Con el paso de los años, Quinn se convirtió en una de las voces más firmes en defensa de las víctimas y en contra de la liberación de asesinos que cometieron crímenes graves siendo menores de edad. Cada vez que Matthews solicitó libertad condicional, ella participó en las audiencias para oponerse, sosteniendo que su hijo nunca tuvo una segunda oportunidad. Su presencia en el documental introduce una postura clara dentro del debate sobre la responsabilidad penal juvenil y las consecuencias de los crímenes violentos cometidos por adolescentes.

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Uno de los testimonios más valiosos es el de Jeanne Quinn, madre de Shaun Ouillette, un adolescente de 14 años asesinado en 1986 por su compañero Rod Matthews. Con el paso de los años, Quinn se convirtió en una de las voces más firmes en defensa de las víctimas y en contra de la liberación de asesinos que cometieron crímenes graves siendo menores de edad. Cada vez que Matthews solicitó libertad condicional, ella participó en las audiencias para oponerse, sosteniendo que su hijo nunca tuvo una segunda oportunidad. Su presencia en el documental introduce una postura clara dentro del debate sobre la responsabilidad penal juvenil y las consecuencias de los crímenes violentos cometidos por adolescentes.

La docuserie también recoge la voz de antiguos compañeros de clase, entre ellos una estudiante que pudo haber sido otra víctima aquella noche. Con su testimonio logra darle visibilidad con crudeza el alcance de una tragedia que marcó para siempre a toda una comunidad.

Con todo, Scream: Asesinato en la vida real puede resultar un documental valioso si se lo mira desde una perspectiva crítica. Más allá de algunas decisiones narrativas discutibles, el caso sigue siendo uno de los más estremecedores de violencia juvenil en Estados Unidos: un crimen brutal, planificado y registrado en video por sus propios autores, cuya frialdad continúa generando asombro e incomodidad incluso décadas después.

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