El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, se mostró dispuesto a cooperar con Estados Unidos en medio de nuevas amenazas del presidente Donald Trump, quien insistió con su deseo de anexar esa isla a territorio norteamericano. Nielsen les bajó el tono a las declaraciones de Trump y se mostró abierto a tener una "buena cooperación" con el republicano y, en ese sentido, sostuvo que “la situación no es tal que Estados Unidos pueda conquistar Groenlandia".
"No es el caso. Por lo tanto, no debemos entrar en pánico. Debemos intentar restablecer el contacto”, aseguró, aunque dejó en claro que endurecerá el mismo, "porque no estamos satisfechos con la situación en la que nos encontramos. Ya basta de que la comunicación se haga a través de los medios y por vías indirectas”, reclamó.
Dinamarca salió al cruce de los dichos de Trump
Sin embargo, pese al tono conciliador del primer ministro groenlandés, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, fue más dura en sus declaraciones y lanzó una advertencia a Trump y le recordó que “si Estados Unidos eligiera atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se pararía. Incluida nuestra OTAN y la seguridad que se puso en marcha desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, señaló.
Trump viene poniendo sus ojos en Groenlandia desde hace mucho tiempo. Incluso, a dos semanas de asumir su segundo mandato en enero de 2025, reconoció en una conferencia brindada en su residencia de Mar- a-Lago, ubicada en el sur del estado de Florida, que tenía intenciones de quedarse con la isla.
Por si fuera poco, la presencia de su hijo Donald Trump Jr, quien viajó hacia allí para grabar unos videos y unos podcasts encendieron todas las alarmas, aunque en su momento se aclaró que la visita no fue de carácter oficial.
Tras esas primeras declaraciones del presidente de Estados Unidos, en Groenlandia tomaron nota y el rey Federico X decidió reformar el escudo de armas de la isla, algo que se había realizado tan solo cuatro veces en la historia. En esta modificación, se decidió destacar los mapas de Groenlandia y de las Islas Feroe, como una forma de remarcar la presencia danesa en ambos territorios.
Por su parte, el primer ministro Mute Egede declaró en ese momento que "no estamos ni estaremos a la venta", como una forma de llevarle calmar a la población, luego del revuelo que se armó tras las declaraciones del mandatario estadounidense.



