La tensión geopolítica entre Estados Unidos y Rusia volvió a escalar en las últimas horas tras la incautación por parte de fuerzas estadounidenses de un buque petrolero ruso que intentaba eludir el bloqueo naval impuesto por Washington.
El petrolero, conocido inicialmente como Bella 1, había sido detectado por las autoridades norteamericanas el pasado 21 de diciembre, cuando logró evadir un bloqueo parcial frente a las costas de Venezuela y frustró un intento de abordaje de la Guardia Costera de Estados Unidos.
Desde entonces, Washington lo identificó como parte de una flota clandestina utilizada para transportar petróleo en violación de las sanciones vigentes contra Venezuela, Rusia e Irán.
Según información citada por The Wall Street Journal, el Kremlin decidió reforzar la protección del buque enviando “un submarino y otros recursos navales”, en una clara señal de respaldo por parte del gobierno de Vladimir Putin.
El navío se dirigía vacío hacia Venezuela antes de eludir el bloqueo impuesto por Estados Unidos a los tanqueros que navegan hacia o desde el país caribeño. Además, se encuentra sancionado por el Departamento del Tesoro desde 2024 por presuntos vínculos con Irán y la organización Hezbolá.
Desde el Ministerio de Defensa ruso cuestionaron la reacción occidental y advirtieron: “Por razones que no son claras para nosotros, el buque ruso recibe una atención acrecentada de Estados Unidos y militares de la OTAN, atención que es claramente desproporcionada a su estatus pacífico”.
En plena travesía, el petrolero fue rebautizado como Marinera, pasó a enarbolar bandera rusa y fue localizado dentro de la zona económica exclusiva de Islandia, tras cruzar el Atlántico en aguas internacionales. El operativo estadounidense se enmarca en el bloqueo naval anunciado a fines de diciembre, dirigido a buques petroleros sancionados, en la antesala del operativo que derivó en la detención del líder chavista Nicolás Maduro.
En los últimos días, al menos 16 petroleros afectados por sanciones habrían intentado eludir el cerco naval estadounidense, recurriendo a maniobras como ocultar su ubicación real o apagar sus sistemas de identificación. De acuerdo con un análisis de The New York Times, semanas atrás estos barcos habían sido detectados por imágenes satelitales en puertos venezolanos, pero desaparecieron tras la captura de Maduro.
Hasta el momento, Estados Unidos se enfrentó a tres petroleros involucrados en el comercio de crudo venezolano: el Skipper, incautado el 10 de diciembre cuando se dirigía a China; el Centuries, detenido y abordado el 20 de diciembre; y el Bella 1, ahora Marinera, incautado recientemente.



