En las últimas horas, muros, persianas y columnas de Caracas y otras ciudades venezolanas comenzaron a ser intervenidos con mensajes anónimos que reflejan un creciente malestar social y político. Con letras negras y directas, frases como “Delcy narco”, “Delcy lacaya del imperio” y “Fuera Delcy usurpadora” se repiten como una forma contundente de protesta.
Estos grafitis surgen en un contexto de reordenamiento del poder tras la captura de Nicolás Maduro, que dio paso a la consolidación de Delcy Rodríguez como una figura central en el gobierno. La aparición de estas pintadas revela un clima de tensión y cuestionamiento hacia la nueva estructura de poder en Venezuela.
Los mensajes no exhiben símbolos partidarios ni desarrollan argumentos extensos; se trata de consignas breves y de alto impacto que buscan instalar una acusación directa en el espacio público. En un país donde las manifestaciones abiertas han sido duramente reprimidas durante años, las paredes vuelven a funcionar como un canal de expresión política, evidenciando fisuras en el control social heredado del madurismo.
En redes sociales, las imágenes y videos de estos grafitis se han multiplicado, siendo interpretados como una forma de impugnación abierta hacia Rodríguez. Sectores opositores y activistas la señalan como una de las principales responsables del entramado chavista y del funcionamiento del Estado durante los peores años de la crisis venezolana, cuando era vicepresidente.
Hasta el momento, el gobierno no ha emitido comunicados oficiales sobre estas manifestaciones urbanas. Sin embargo, en ámbitos políticos se considera que la proliferación de estas pintadas es un síntoma de que el control social impuesto durante la era Maduro comienza a mostrar grietas, con una posible lucha interna entre Delcy, el ministro del interior Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, ministro de defensa. Los tres con gran poder durante la era Maduro.
Mientras Delcy Rodríguez consolida su posición como la principal figura del poder en Venezuela y avanza en negociaciones internacionales estratégicas, los mensajes en las paredes le devuelven una señal incómoda. Así, el conflicto político venezolano vuelve a expresarse también por medio del aerosol y la protesta urbana.






