El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió atacar objetivos del Estado Islámico en el noroeste de Nigeria, acusados de perpetrar un genocidio cristiano, aunque entre las víctimas hay personas de otras confesiones.
El país más poblado de África sufre desde hace al menos dos décadas la irrupción de diferentes grupos yihadistas como Boko Haram y la Provincia del Estado Islámico de África Occidental (ISWAP, por sus siglas en inglés). Estas agrupaciones operan en el noreste y en el lago Chad, donde vienen cometiendo diferentes atentados y ataques contra fieles cristianos.
Con un Gobierno nigeriano incapaz de controlar la situación, Estados Unidos decidió hacerse cargo del asunto y actuar para atacar a los grupos armados a los que el propio Donald Trump calificó como "escoria terrorista". Asimismo, los acusó de "atacar y asesinar brutalmente, principalmente, a cristianos inocentes".
Las acusaciones de Estados Unidos y la postura del Gobierno nigeriano
Mientras en Estados Unidos el famoso presentador televisivo Bill Maher describió la situación que se está dando en la región noroeste de ese país africano como un "genocidio", el senador republicano de Texas Ted Cruz aseguró que lo que ocurre en Nigeria es una "persecución" y describió que más de 50 mil cristianos fueron asesinados desde 2009, mientras que unas 18 mil iglesias (la mayoría católicas) fueron destruidas, al igual que unas 2 mil escuelas.
Por otra parte, desde Washington aseguran que el Gobierno nigeriano lejos de combatir a esos grupos extremistas "facilita y permite" la matanza de ciudadanos que profesan el cristianismo, sobre todo en los estados de Sokoto y Kebbi, donde la administración Trump lanzó varios ataques.
A pesar de las acusaciones del Gobierno estadounidense, en Nigeria aseguran que el presidente nigeriano Bola Ahmed Tinubu está enfrentando a los grupos yihadistas, aunque con escasos resultados. Además, los ataques de los terroristas no tienen como objetivo solo a los cristianos, sino que incluso ya está cometiendo ataques contra los propios musulmanes, de amplia mayoría en el país.
De todos modos, se estima que muchas de las personas asesinadas no pertenecían a ninguna religión en especial o, al menos, no se pudo identificar si profesaban algún culto en particular y la situación se está descontrolando debido a la incapacidad del Gobierno local.



