El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva resolvió reducir el nivel de la representación diplomática con Argentina y mantener la embajada en Buenos Aires bajo la figura de “encargado de negocios”. Además, confirmó que el embajador brasileño Julio Bitelli no regresará al país, en medio del creciente enfrentamiento entre ambos gobiernos.
La decisión fue comunicada luego de las nuevas críticas del presidente Javier Milei contra su par brasileño. El mandatario argentino volvió a calificar a Lula como “ladrón” y “corrupto”, expresó su respaldo al dirigente opositor Flávio Bolsonaro de cara a las elecciones presidenciales del 4 de octubre y afirmó que espera que “Brasil también se pinte de azul”.
“Por el bien de los brasileños, sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno. Sacarse a los zurdos siempre es bueno de encima”, sostuvo Milei durante una entrevista. Además, insistió en que Lula “estuvo preso” y lo acusó de haber intervenido en la campaña electoral argentina de 2023 para beneficiar a Sergio Massa.
A partir de ahora, la continuidad del representante argentino en Brasil quedará bajo análisis de la Casa Rosada, que deberá definir los próximos pasos en la relación bilateral.
Para Brasil, la reiteración de los cuestionamientos de Milei fue determinante. En el gobierno de Lula señalaron que el Presidente argentino repitió los calificativos contra el mandatario brasileño en varias oportunidades y consideraron que esas declaraciones demostraron la falta de intención de reducir las tensiones.
El comienzo de la Crisis con Brasil
El conflicto comenzó luego de que Milei viajara a San Pablo para participar de un acto en apoyo a Flávio Bolsonaro, referente de la derecha brasileña e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Durante esa visita, el jefe de Estado argentino también cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, una figura clave en la investigación que derivó en la condena contra Bolsonaro por su participación en un intento de golpe de Estado contra Lula.
Tras ese episodio, Brasil había llamado a consultas a Bitelli y surgieron expectativas de una posible distensión luego de declaraciones del canciller argentino, Pablo Quirno, quien intentó moderar el conflicto.
Sin embargo, las nuevas declaraciones de Milei terminaron por cerrar esa posibilidad. Desde Brasil interpretaron que no hubo una rectificación del gobierno argentino y respondieron con una medida que formaliza el deterioro del vínculo entre ambos países.



