La familia de la abogada santiagueña Agostina Páez vuelve a estar en el centro de la polémica tras la difusión de un video protagonizado por su padre, el empresario Mariano Páez. En las imágenes, registradas en un bar de la avenida Roca, se lo observa realizando gestos que imitan a un mono, un acto considerado racista que rápidamente generó indignación en redes sociales y entre quienes presenciaron la escena.
El episodio ocurrió la noche del jueves en un local nocturno frecuentado por sectores de la elite santiagueña. Testigos relataron que la actitud del empresario fue llamativa y que varios asistentes decidieron grabar el momento con sus teléfonos móviles. La viralización del material fue inmediata y desató un intenso debate público.
Frases que encendieron la polémica
Además de los gestos, el video recoge declaraciones de Páez que profundizaron la controversia. “Yo al Estado le tengo asco, soy empresario, millonario, usurero y narco”, se lo escucha decir, en un tono desafiante y provocador. Las palabras, sumadas a la gestualidad racista, fueron interpretadas como una muestra de desprecio hacia las instituciones y hacia la sociedad en general.
La difusión del video reavivó las críticas hacia la familia Páez, que ya había estado envuelta en polémicas recientes vinculadas a la actuación de Agostina en Brasil. En aquel contexto, la abogada había sido cuestionada por su comportamiento en el ámbito profesional y social, lo que dejó instalada una percepción negativa que ahora se potencia con el accionar de su padre.
Hasta el momento, ni Mariano Páez ni su entorno cercano han emitido declaraciones oficiales sobre lo ocurrido. El silencio contrasta con la magnitud de la repercusión, ya que el caso se instaló rápidamente en la agenda mediática y en las conversaciones cotidianas de la provincia.
El episodio abrió un debate más amplio sobre el comportamiento de figuras públicas y empresariales en espacios sociales. Para muchos, las actitudes de Páez reflejan un problema cultural que trasciende lo individual y que pone en cuestión los límites de la convivencia y el respeto.
Los medio locales y la sociedad santiagueña señaló que los gestos racistas no pueden ser minimizados y que es necesario un repudio institucional. Al mismo tiempo, las frases sobre el Estado y la autodefinición como “usurero y narco” fueron interpretadas como una provocación que daña la imagen de la actividad empresarial en la región.



