En medio de la tensión por la inflación, Javier Milei criticó la teoría de Keynes

La exposición se dio en el marco de una charla titulada “Keynes y la Teoría General”, en la que estuvo acompañado por el economista Juan Carlos de Pablo y el diputado Adrián Ravier.
Por: #BorderPeriodismo

Desde el Palacio Libertad, el presidente Javier Milei volvió a defender su programa económico en medio de la preocupación por la inflación, que el propio mandatario había calificado como un dato “horrible”.

En ese escenario, el mandatario buscó reforzar su visión económica y responder a las críticas surgidas tras el último índice de precios. Con un tono enfático, apuntó directamente contra la obra del economista británico John Maynard Keynes. “La obra de Keynes es una obra compleja, es la obra de alguien que cambiaba de opinión de manera bastante frecuente”, señaló, y agregó: “Cuando se habla de Keynes, se suele hablar de su libro más famoso. Ese libro lo leí cinco veces. Le dediqué un libro… así que, como sabrán, no me cae simpático”.

Además, dijo que hay que ser cauteloso al opinar sobre Keynes, porque tiene “30 tomos”, y señaló que él leyó “unos cuantos de sus libros”, aunque se sinceró: "Yo no leí su obra completa".

Luego profundizó sus cuestionamientos con definiciones más duras: “Keynes intelectualmente era un genio, pero era un genio del mal. Creó una obra monstruosa”. Para Milei, el impacto de esas ideas fue perjudicial: “Es un libro que hizo muchísimo daño. Intentó generar un remedio para una situación particular y el remedio fue peor que la enfermedad”.

El Presidente centró sus críticas en los fundamentos teóricos: “Antes de Keynes, el análisis económico se movía en torno a esquemas de ahorro e inversión donde la tasa de interés es un precio relativo entre bienes presentes y futuros. La tasa de interés existe porque existe el tiempo, no porque existe el dinero”, explicó.

A su entender, el economista británico “rompe todo” al modificar ese enfoque: “En lugar de que la tasa de interés determine el equilibrio entre ahorro e inversión, pasa a determinar el ingreso”.

También cuestionó la función de consumo planteada por el keynesianismo: “Keynes dice que el consumo es una fracción del ingreso… eso, desde el punto de vista analítico, es una aberración”. En la misma línea, criticó el concepto de multiplicador: “A partir de esa idea se deriva una monstruosidad que se llama multiplicador. Es magia. Si duplicás la inversión, el producto se multiplica. ¡Es magia!”.

El mandatario también se refirió al contexto histórico en el que surgieron esas ideas y sostuvo: “La primera cosa es que este no fue un libro con el cual Keynes influyó. Esto fue así. La gran depresión es desde 1929 hasta 1933, por lo tanto, es un despropósito decir que salió de la Gran Depresión con un libro que no estaba escrito, porque el libro es de 1936”.

Finalmente, retomó el eje de la discusión para explicar la respuesta keynesiana ante escenarios de crisis: “En este caso lo que dice Keynes es: no tenemos tiempo, la tasa de desempleo se está yendo a las nubes, la gente está para el traste, entonces, ¿qué era lo que proponía? Que la gente gaste”.

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