Javier Coky, presidente de la Asociación Vecinal Ruta 26 y uno de los vecinos que encabezó durante 2024 y 2025 la pelea para frenar la instalación del bingo en Escobar, redobló en las últimas horas la presión sobre el poder político local: presentó dos pedidos formales, uno dirigido al intendente Ariel Sujarchuk y otro al Honorable Concejo Deliberante, para exigir información documentada sobre posibles actuaciones administrativas vinculadas al proyecto que los vecinos vienen denunciando desde hace meses.
Los escritos, ambos fechados el 4 de marzo de 2026, tienen un eje claro: saber si existen trámites de factibilidad, permisos o expedientes de obra, y también si se está avanzando en alguna clase de unificación parcelaria o modificación catastral sobre una serie de parcelas ubicadas en la Circunscripción IX, Sección Rural, en una zona que los vecinos consideran sensible por su carácter residencial y por el impacto que podría tener sobre la dinámica barrial.
En el planteo presentado ante el Municipio, Coky pidió acceso a toda actuación administrativa vinculada a las parcelas 3554, 3555, 3556, 3557a, 3561a, 3563, 3568 y 3569a, y a cualquier otra que pudiera estar involucrada directa o indirectamente en el mismo proyecto.
En paralelo, ante el Concejo Deliberante, solicitó la intervención institucional del cuerpo para que le requiera al Departamento Ejecutivo un informe “completo y documentado” sobre actuaciones ligadas a un emprendimiento comercial que, según advierte, “se estaría proyectando mediante la articulación de parcelas residenciales con otra parcela de uso no estrictamente residencial/comercial”, con eventual impacto social, ambiental y urbanístico en el barrio.
Nota Al Municipio by Franco Mazzeo
El punto más delicado de ambos escritos está en lo que buscan despejar: si hubo o hay pedidos de prefactibilidad o viabilidad urbanística, si existen avisos o permisos de obra, inspecciones, planos o autorizaciones, y si se está tramitando una mensura o unificación parcelaria para integrar terrenos de distinta zonificación o uso. No se trata de un detalle técnico. Es, precisamente, el tipo de movimiento administrativo que podría abrir una nueva puerta a un proyecto que, para los vecinos, nunca dejó de estar latente.
La ofensiva de Coky no quedó sólo en el plano administrativo. En un reel difundido en redes, volvió a poner el foco sobre la necesidad de explicaciones públicas y transparencia, y dijo: “sabemos que están tramando algo y estamos siguiendo los pasos para que no nos jodan”.
Lo que ahora cambia es que esa sospecha ya no se expresa sólo como denuncia política o malestar vecinal: quedó convertida en una acción formal presentada por escrito ante las dos instancias centrales del poder local. Por un lado, el intendente; por el otro, el Concejo Deliberante. Coky les pidió a ambos que informen lo mismo: si hay expediente, si hay obra, si hay factibilidad y si se está trabajando sobre la estructura parcelaria del área. Es decir, si detrás del discurso oficial de cierre del tema todavía queda algún canal abierto para insistir con el negocio.
El reclamo aparece, además, sobre un terreno ya marcado por antecedentes conflictivos. La ordenanza que había habilitado el desarrollo con sala de bingo en Ingeniero Maschwitz fue finalmente derogada por unanimidad por el Concejo Deliberante en noviembre de 2025, luego de fallos judiciales adversos y de una fuerte presión vecinal sostenida durante meses.
En ese contexto, el nuevo movimiento de Coky busca correr la discusión de la mera sospecha y llevarla al terreno donde más incomoda a la política: el de los papeles, los expedientes y las firmas. Si no hay nada en marcha, el Municipio y el Concejo deberían decirlo con claridad. Y si algo se está moviendo, los vecinos sostienen que tienen derecho a saberlo antes de que vuelva a consumarse, otra vez, por la vía del sigilo administrativo.



