El juez de garantías Juan Pablo Masi recibió el pedido de prisión preventiva contra Nicolás Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, ambos dirigentes kirchneristas y empleados del Senado bonaerense que conduce Verónica Magario. Están acusados de cometer múltiples abusos sexuales que tendrían como víctimas a empleadas legislativas y militantes de su espacio político.
Según pudo saber #BORDER, Durante la última semana, declararon testigos vinculados a los sospechosos: docentes, estudiantes, amigas y compañeras de militancia de las víctimas, la expareja de una denunciantes y una funcionaria municipal de La Plata. Estos testimonios permitieron a la fiscal Betina Lacki contar con evidencia suficiente para solicitar la prisión preventiva, medida que busca proteger a las víctimas y garantizar el avance de la investigación.
El juez Masi programó para este viernes en La Plata una audiencia presencial donde escuchará a los acusados y a la querella. Allí decidirá si ordena la detención preventiva de Rodríguez y Silva Muñoz, quienes actualmente están imputados por abuso sexual con acceso carnal agravado, privación ilegal de la libertad y violación de domicilio, con nueve hechos documentados.
Cuatro mujeres denunciaron a los acusados: dos en una causa iniciada en 2019 y otras dos en una radicada en 2025, ambas bajo la instrucción de la UFI N° 2 de La Plata. Los dirigentes forman pareja y fueron referentes de la agrupación Movimiento Ciudadano La Capitana, que impulsó a Silva Muñoz como precandidata a concejal en 2021 por el Frente de Todos.
Según las denuncias, la pareja utilizaba una estrategia para captar víctimas jóvenes, mayormente adolescentes o recién mayores de edad, ofreciéndoles promesas laborales o educativas vinculadas al Estado o a la militancia política. Tras ganarse su confianza, las introducían en un ambiente místico ligado a la secta llamada “Orden de la Luz”.
En ese marco, Nicolás Rodríguez se presentaba como un “Dios Kiei” y Daniela Silva Muñoz como la “sensei”. Silva Muñoz, en su rol de maestra espiritual, era quien coordinaba los encuentros sexuales y convencía a las víctimas de que debían satisfacer los deseos de Rodríguez para alcanzar un supuesto propósito superior. Incluso, algunas denunciantes afirmaron que ella fue testigo presencial de abusos y facilitó el acceso de su pareja a las víctimas.
La dirigente está imputada como partícipe necesaria en los abusos agravados, y al menos uno de estos hechos habría ocurrido dentro de la Cámara de Senadores bonaerense. Las víctimas relataron además haber sido perseguidas en la vía pública, acorraladas en sus casas y sometidas a situaciones extrañas, como ser llevadas a descampados a esperar personas o sucesos que nunca se concretaron.
En diciembre pasado, al ordenar la primera detención, el juez Masi señaló que “las víctimas eran encerradas evitando que puedan escapar de la situación y así poder abusarlas, siendo que en los hechos de acceso carnal (Rodríguez) no utilizaba preservativo y luego de ello, comenzaba a acosarlas y perseguirlas”.
Sobre Silva Muñoz, el magistrado destacó que, pese a ser “referente de género de todas las femeninas de la agrupación”, en lugar de protegerlas “persuadía a las integrantes a presentarse en su domicilio o en la oficina del Senado, dejándolas encerradas con Nicolás para que éste abusara de ellas, siendo que en otras oportunidades, hasta participaba de los abusos”.



