El domingo que marcó el inicio del año legislativo 2026 no terminó en los estrados del Congreso, sino en el quincho de la Quinta de Olivos. Tras un discurso de alto voltaje frente a la Asamblea, el presidente Javier Milei decidió cambiar el atril por una cazuela de carne y el protocolo por un "mano a mano" distendido con los 178 legisladores y funcionarios que blindaron sus reformas durante el verano, según supo Sofía Rojas de Infobae.
Lejos de la rigidez de los actos oficiales, la cena en la residencia presidencial se caracterizó por la informalidad. Según relataron asistentes al medio mencionado, el mandatario evitó los discursos generales. No hubo micrófonos ni brindis protocolares; Milei prefirió circular entre los grupos, saludando individualmente a diputados y senadores de La Libertad Avanza, el PRO y el sector de la UCR que acompañó el paquete de leyes oficialista.
Figura descontracturada
Al libertario se lo vio "relajado", una imagen que contrastó con la vehemencia que había mostrado horas antes en el recinto. "Se quedó toda la noche, charlando con todos de manera muy descontracturada", confió un legislador de la bancada oficialista, subrayando que el Presidente buscó retribuir personalmente el esfuerzo parlamentario que permitió consolidar un piso de 117 voluntades en la Cámara Baja.
La organización, a cargo de los equipos de Ceremonial de la Casa Rosada, optó por una logística práctica y sencilla. A las 23:45, los mozos comenzaron a desfilar con bandejas de canapés y bocaditos, seguidos por el plato principal: una cazuela de carne y papas que los comensales disfrutaron de pie. Fiel al estilo de la gestión, la austeridad se extendió a la bebida: no hubo alcohol, solo agua y gaseosas, con un cierre dulce de marquise de chocolate y flan con dulce de leche.
Sin embargo, la jornada no estuvo exenta de bloopers. Antes de partir hacia el Congreso, el Gabinete se tomó una fotografía oficial en los pasillos de Balcarce 50 que rápidamente se volvió viral por un detalle: la ausencia del ministro del Interior, Diego Santilli. El descuido se debió a una cuestión meramente humana; el funcionario se encontraba en el baño al momento en que se capturó la imagen que buscaba inmortalizar la unidad del equipo de Gobierno.
Las grietas del festejo
A pesar del clima de celebración por lo que Milei definió como la "composición más reformista de los últimos 100 años", el agasajo también dejó en evidencia las tensiones internas. El bloque del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), liderado por Oscar Zago, y los senadores radicales pegaron el faltazo.
El malestar de Zago responde a movimientos internos dentro de la estructura libertaria, específicamente el traspaso de la legisladora Sandra Rey a las filas de Pilar Ramírez, un pase que aún genera chispas en la coalición oficialista.
La velada, que concluyó cerca de la una de la madrugada, funcionó como el cierre simbólico de una etapa de resistencia legislativa. Milei, que en 2025 había festejado solo con su Gabinete, decidió este año abrir las puertas de Olivos a sus "socios", consolidando una arquitectura política que, al menos por ahora, le permite soñar con la fundación de lo que él denomina la "Nueva Argentina".



