El Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó, por consenso, una nueva resolución que exhorta al Reino Unido y a la Argentina a reanudar el diálogo bilateral con el objetivo de alcanzar una solución pacífica y definitiva al conflicto de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
La iniciativa fue copatrocinada por todos los países latinoamericanos que integran el comité y renovó el mandato internacional que promueve la negociación entre ambas partes, lo que fue interpretado por la Cancillería argentina como una señal de “firme respaldo de la comunidad internacional a la posición argentina”.
Desde la perspectiva del Gobierno argentino, la disputa se enmarca en un caso de carácter colonial “especial y particular”, según lo establecido por la resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, que reconoce la existencia de una controversia de soberanía pendiente entre ambos Estados.
En ese contexto, el canciller Pablo Quirno llevó la posición argentina ante el organismo internacional y cuestionó la presencia británica en el archipiélago. Denunció la “militarización” de las islas y la “explotación unilateral de los recursos naturales”, en particular las actividades de exploración hidrocarburífera vinculadas al proyecto Sea Lion, impulsado por las empresas Rockhopper y Navitas Petroleum.
Como Canciller argentino asumo con orgullo y responsabilidad la tarea de representar la voz de un país que aspira a recuperar el pleno ejercicio de su soberanía sobre la totalidad de su territorio.
La Cuestión Malvinas trasciende gobiernos. La Argentina continuará su camino con… pic.twitter.com/PSQEUmLVQb
— Pablo Quirno (@pabloquirno) June 25, 2026
Quirno expresó además el “más enérgico rechazo” de la Argentina a este tipo de iniciativas y ratificó que el país continuará adoptando todas las medidas previstas por el derecho internacional para resguardar sus derechos soberanos.
“La persistencia de esta disputa impide que la relación entre la Argentina y el Reino Unido alcance toda la profundidad que demanda la historia de ambos países. La Argentina aspira a construir un vínculo maduro y acorde a esa trayectoria compartida. Una relación de esa naturaleza exige abordar la cuestión central. Exige hablar de soberanía”, sostuvo el canciller durante su intervención en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
En otro tramo de su exposición, el funcionario rechazó el argumento británico de la autodeterminación de los habitantes de las islas, uno de los pilares del posicionamiento de Londres. Quirno afirmó que “en las Islas Malvinas no existe un pueblo colonizado titular de ese derecho”, sino “una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos” en 1833.
Asimismo, señaló que de los aproximadamente 3.000 habitantes del archipiélago, “menos de la mitad nació allí”, y destacó la presencia de cerca de 1.200 efectivos militares británicos. “Esa proporción revela el carácter estratégico y militarizado de la ocupación”, advirtió.
Tras la sesión, Quirno reafirmó en sus redes sociales que la cuestión Malvinas constituye “una política de Estado, una causa nacional y un compromiso que une a todas las generaciones de argentinos”. Y concluyó: “Por historia, por derecho y por convicción: las Malvinas son argentinas”.



