El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a hablar sobre la reciente captura del exdictador venezolano Nicolás Maduro, arrestado el 3 de enero en Caracas durante una operación militar estadounidense que culminó con su traslado a Nueva York para enfrentar cargos penales.
Trump destacó que la operación fue una acción sin precedentes, llevada a cabo por aproximadamente 200 militares y 152 aviones. Según su relato, como parte de la estrategia, se cortó la electricidad en casi todo el país: “En Caracas, no hay electricidad. Las únicas personas que tenían luz eran las personas con velas”.
En cuanto a Maduro, Trump no escatimó en críticas y lo calificó como “un tipo violento que mató a millones de personas”. Además, afirmó: “Ha torturado. Tienen una cámara de tortura en el centro de Caracas, que están cerrando, pero ha torturado a gente”.
El mandatario también señaló la dificultad de la izquierda radical para movilizar apoyo en manifestaciones. Según él, muchos de los presentes son “gente pagada” y criticó que los carteles que exhiben son impresos con alta calidad, algunos incluso antes del ataque: “Sabes que les pagan cuando tienen carteles nuevos, hermosos e impresos por una impresora de la más alta calidad. Y tienes a una mujer: ‘¡Liberen a Maduro!’. Y el cartel es de antes de que hiciéramos el ataque”.
Sobre el operativo militar, Trump lo calificó como “brillante” y destacó la táctica empleada: “Fue brillante, con una táctica brillante, una cosa increíble”. También agregó que “en algún momento deberían decir: ‘sabes, hiciste un gran trabajo. Gracias, felicitaciones’”.
La captura de Maduro ha generado un intenso debate sobre el futuro político de Venezuela y las posibles exigencias que Estados Unidos podría imponer a quienes asuman el poder en el país. En este contexto, analistas advierten que el régimen sigue intentando simular una normalidad que no existe, mientras que algunos actores internacionales resaltan la importancia de la colaboración regional para la operación.



