Confesiones de un funebrero: el impuesto a la culpa, La Gotita y la mentira del cajón de lujo
Néstor Schenone maneja el negocio funerario desde 1998. Pasó de manejar los remises del cortejo a dueño y hoy rompe el silencio sagrado del velorio. Desde el "yerno vengativo" hasta el uso de pegamento para cerrar ojos rebeldes. Una crónica sobre el único servicio del que nadie vuelve para quejarse.